EL TOROGOZ Y YO

Yo recuerdo que: Cuando tenía como unos 7 años mi papá fué a una finca para negociar café, cuando yo, como todo un aventurero, empecé a caminar entre el cafetal…
Escuchando por primera vez el canto de El Torogoz o Guarda barrancos, mi papà me gritò ”No te me vayas por otro lado”, y le pregunté qué era ese pájaro y
él me dijo:
– es un Torogoz –
El mandador también me dijo:
– es también el guarda barrancos y están empollando-
Les dije que el canto era un poco intimidante (para mì).
Bueno, a los 7 años Maxito-Machine no sabia qué significaba “estan empollando” y como todo un doctor en meterse en problemas y fascinado por los colores y esa cola tan larga y partida en dos, comencé a caminar siguiendo al pájaro, metiéndome al cafetal solo.            
Al Torogoz, según aprendí en esta aventura, le gustan los cafetales, especialmente los que tienen bálsamo donde les gusta empollar por los huecos que se le forman, ya sea al cultivarlo o los que se le hacen en los nudos de las ramas….
 Maxito-Machine se le quedó viendo a uno de ellos cuando comenzó a saltar de uno a otro árbol de café y yo, como todo un macho lo seguí. “Hey, tenía mis pistolas del Llanero Solitario y sombrero…  Quién me toca”?
De repente, el pájaro se detuvo en un bálsamo nuevo (recién plantado), en donde tenia su cría….
Cuando se volteó y se me quedó viendo con una mirada que hasta a los muertos despierta.. Y por unos segundos era el gran cazador contra aquella diminuta, bella y frágil ave que se miraban como un duelo a muerte del viejo oeste……
Y qué creen que pasó???                                                                                                                  
El condenado Torogoz se desprendió del bálsamo gritando su canto pero muy, muy fuerte, abalanzándose sobre mì con la ferocidad de un monstruo de cien metros, yo el gran cowboy!.. Se me olvidó que era el Llanero Solitario, el sombrero que se quedó atrás  y pasé de gallito a gallinita, gritando:  Paaaa!!!! El Togos!!..El Togos!!!!…                   Tropezándome y empezando a rodar como barril cuesta abajo….
Cuando llegué abajo, todo enlodado, asustado, como pollo recién sacado del mercado  y con un llanto de tormenta eléctrica…
Mientras los dos grandulones casi se orinan de la risa..       
Diciéndome mi papá:  ” él te dijo que estaban empollando, para qué te metiste al cafetal!?..
”Es que me gustó el pájaro” les dije, y mi papá me dijo ”te dije que no te fueras por otro lado!!!”
Y así es como conocí a el Torogoz, el ave nacional de El Salvador, chiquita pero con el corazón de un monstruo de 100 metros…..
Ha!!.. Quizàs por eso es nuestra ave nacional……
 
Escrito por Maximiliano Navas
Editora de texto Astrid Quiñónez